El estrés crónico sabotea tu peso y tu salud y hoy en día es una epidemia, así que ¡relájate!, el estrés engorda.

Cuando el estrés se vuelve crónico y prolongado, el hipotálamo se activa y activa las glándulas suprarrenales para liberar una hormona llamada cortisol que se libera normalmente en un ritmo específico durante todo el día. Debe ser alto en las mañanas cuando te despiertas y gradualmente disminuir durante todo el día.

El estrés crónico no solo puede aumentar los niveles de cortisol, sino que además interrumpe el ritmo natural del mismo, y es este ritmo desequilibrado el que da rienda suelta a tantos desastres en tu cuerpo:

  1. Eleva azúcar (glucosa) en la sangre, y por ende insulina, y cuando esta hormona está elevada no quemas grasa, sino que la acumulas, sobre todo en el abdomen.
  2. Hace que la entrada de la glucosa en tus células se dificulte.
  3. Interfiere con las funciones del sistema inmunológico, te enfermas má
  4. Incrementa tu apetito y tu ansiedad por los carbohidratos.
  5. Reduce tu capacidad para quemar grasa.
  6. Hace que tus células sean menos sensibles a la insulina, es decir, mucho estrés te hace propenso a padecer de resistencia a la insulina.
  7. Causa desbalances hormonales reduciendo tus niveles de DHL, testosterona, hormona de crecimiento y tiroides. Si esto sucede tendrás serios problemas con tu peso.
  8. El estrés incrementa notablemente la grasa abdominal y te hace más propenso a tener el hígado graso.
  9. Incrementa tus triglicéridos.

Todas estas consecuencias no solo te hacen propenso a tener diabetes sino que también el estrés engorda.

Nuestros cuerpos no están hechos para manejar el estrés crónico. Estamos capacitados para manejar a corto plazo el agudo. En tiempos paleolíticos, esto podría haber sido causado por ejemplo cuando los hombres eran perseguidos por un león. De hecho, este tipo de estrés puede incluso ser beneficioso para nuestro cuerpo porque mejora nuestra capacidad de reaccionar a los problemas de la vida y es el  que nos hace reaccionar frente al peligro, ese es el estrés agudo.

Para lo que no estamos adaptados es para el estrés crónico, tan común en hoy en día…