Cuando vas al supermercado puede que se te haga un poco difícil escoger lo que tienes que comprar, y más cuando estás en un régimen alimenticio, por eso:

Come antes de salir: Si vas con hambre es MUY  probable que te provoque llevar TODO lo que pase en frente de tus ojos. Come antes de ir al supermercado, así te mantendrás más enfocado en lo que necesitas.

Llévate una lista: Además de cuidar tu bolsillo (cosa que es MUY importante en mi país), estás cuidando tu alimentación y por ende tu salud. ¿Por qué? Porque al llevar anotado todo lo que necesitas no te hará comprar de más, y así no se te olvidará nada.

Ve directo al grano: enfócate en lo que necesitas, dirígete directamente a los pasillos donde se está lo que estás buscando. Esto es un truquito muy sencillo para evitar caer en tentaciones.

Aplica el arte de la sustitución: Si no consigues lo que buscas o si te resulta muy costoso, no te preocupes, ¡no hay excusas! Aquí en la página puedes aprender el arte de la sustitución de alimentos caros por los que son mucho más asequibles y son igual de buenos y saludables