Para no perder esa motivación con la que muchos arrancamos cuando queremos cambiar de un estilo de vida sedentario a otro más activo y saludable, una de las principales cosas que debemos hacer es ver el ejercicio como un hábito, como una parte normal de nuestro estilo de vida.

Ahora, hay un pequeño problema y es que, inicialmente, muchas personas quieren ejercitarse porque tiene una meta específica como perder peso o aumentar masa muscular, y aunque estos son buenos objetivos para comenzar, puede haber algunos inconvenientes si solo nos enfocamos en ellos, porque rebajar y aumentar son “objetivos de resultado”, es decir, se centran solo en el resultado final deseado. Son objetivos a largo plazo, y ese resultado no siempre será o vendrá tal y como nos lo planteamos, no todo está completamente bajo nuestro control.

Algo que debemos entender es que a lo largo del proceso de una transformación física intervienen ciertas variables importantes, como problemas cotidianos que nos quitan parte de nuestro tiempo, incremento del estrés (el estrés afecta el ambiente hormonal), períodos de estancamiento (que son normales y ocurren sobre todo cuando estamos muy cerca de lograr nuestra meta), quizá puedan presentarse enfermedades, reposos, etc. Entonces, para llegar a una meta el camino no siempre va a estar libre, habrá obstáculos y muchas veces nos tocará agarrar caminos paralelos y buscar alternativas estratégicas, modificar el plan a lo largo del tiempo.

Aun cuando uno tiene que plantearse un objetivo final a largo plazo, también tiene que pensar en el proceso y dirigir la atención en las metas a corto plazo.
Comencemos a ponerle más atención a las metas de desempeño que a las de resultado, porque cuando tu desempeño mejora, tu resultado llega más fácil y rápido.

¿Cuáles son las metas de desempeño? Te doy varios ejemplos:
-Ir a entrenar 5 días a la semana. ¡Comprométete  a hacerlo!
-Incrementar el número de series en el entrenamiento.
-Incrementar el peso. Por ejemplo, en lugar de agarrar la mancuerna de 10 libras vas a agarrar la de 12 libras.
-Comenzar a incorporar intervalos intensos en la rutina de cardiovascular.

Es importante que cada 6 semanas variemos lo que hemos venido haciendo para continuar viendo resultados y no perder esa motivación de la que tanto hablamos, y lo mismo aplica para la dieta. No solo debemos enfocarnos en querer perder grasa, debemos enfocarnos en lo que debemos hacer para lograrlo, sin pensar en lo que nos falta. Tratemos de ir acostumbrándonos a todo esto y a tener en mente que a medida que nuestras metas evolucionen, nuestras estrategias también lo harán, y esto es parte de un estilo de vida.