Esto es necesario entenderlo, métanselo bien en su cabecita, porque los cambios no llegan solos, ni son fáciles, pero tampoco son imposibles. El cuerpo humano es perfecto y responde a los cambios de alimentación y estilo de vida, pero si has tenido años de mala alimentación y sedentarismo y en ese transcurso has  engordado muuuchos kilos, debes tener paciencia y sobre todo tener disciplina si quieres ver cambios.

Alce la mano quien ha comenzado felizmente motivado un lunes y al llegar el domingo ya no siente esa misma motivación. Es normal. No puedes depender de la motivación, pues ella está sujeta a las emociones, y las emoción fluctúa todos los días . En cambio la disciplina es lo que debes hacer aunque no quieras, aunque no tengas ganas de hacerlo y es ella la que te llevará al éxito de cualquier meta que emprendas.

Es importante y necesario tomar la responsabilidad de nuestras acciones, eso lo debemos  tener en mente. Por ejemplo nadie puede obligarme a salirme de mi plan de alimentación, soy yo la que quiero salirme. No hay excusas, no hay que justificarse, a veces dicen: “No, es que me dio pena decir que no, o es que me da pena llevarme mi comida y aja, me invitaron a comer”, no, no es la manera de alcanzar resultados, porque cuando realmente queremos lograr algo, hacemos lo que sea necesario para alcanzarlo. Nadie puede comer por mí, ni hacer ejercicios por mí, ni detenerme para que no coma lo que se me atraviesa por allí. Solamente yo tengo el poder de decir “NO”o Sï” de acuerdo a las circunstancias que únicamente conozco yo.

El perder grasa no funciona a medias, así no se ven cambios, es dar el todo de nosotros. Está bien de vez en cuando, una vez al mes, cada 15 días o una vez a la semana si es que te funciona, pero hay que tener disciplina en todo para obtener resultados. Los hábitos se construyen con disciplina. Si haces lo mismo de Siempre, no puedes esperar resultados.

Así que bueno, es un consejito, a manera de motivarlos, porque hay que agarrarse de las riendas fuertemente y no soltarse.

Recuerden que  la motivación es fluctuante, pero la disciplina es constante.