Sin ánimos de ser sexista “y las mujeres esto y los hombres aquello”, yo tengo la idea de que los hombres no se enrollan mucho. Todavía no he visto al primero con ansiedad abriendo la nevera los domingos cuando está fastidiado, ni diciendo: “Me fue mal en el trabajo, necesito un poco de chocolate”. Ellos comen cuando tienen hambre y listo; bueno, la mayoría de los que he observado, y por eso creo que la inteligencia masculina para perder peso es un ejemplo, porque tiene mucho que ver con las emociones.

Poco sentimentales: ellos no sienten que la comida va a hacerlos sentir mejor emocionalmente. Comen porque les gusta y tienen hambre. Tampoco se “tragan” sus sentimientos, cuando se molestan ni pierden tiempo en dar explicaciones junto a un pote de helado, ¡no! Y es genial.

Respetan su tiempo: si un hombre quiere ir al gimnasio, salir a correr o jugar fútbol con sus amigos, no te quepa duda, lo va a hacer. Las mujeres muchas veces ponemos ese tiempo que debemos tomar como “tiempo para nosotras” en último lugar de nuestra lista de prioridades.

No se condenan: a las mujeres nos encanta una sufridera, y así como no queremos dejar ir esos jeans que no nos entran, hacemos lo mismito con nuestros sentimientos de culpa. Si nos salimos de la dieta, nos recriminamos por largo rato. En cambio, los hombres simplemente siguen su camino, así que la inteligencia masculina para perder peso es un ejemplo.