Ponerse en forma tiene que ver todo con la dieta, con el ejercicio y muchísimo con tu ánimo, también con el respaldo que recibas de tu media naranja. A todos nos gusta sentirnos apoyados por esa persona que amamos cuando decidimos dar pasos hacia adelante y si uno va por un lado, y otro por otro, en esta “vida sana” hay que ser cuidadosos para que el amor perdure, se puede estar juntos, pero no en la dieta. 

Si tienes esos tres frentes en alto (dieta, ejercicio y apoyo de tu pareja o amigos), buenísimo. Y no es por echarle más leña al fuego, pero hay otro factor que tenemos que tener siempre en presente en todas nuestras relaciones. Somos parte de un grupo social.

Tenemos amigos, familiares, parejas y colegas de trabajo que de una u otra forma influyen en tu plan. Muchas veces es para bien, pero otras veces, no tanto. No es que lo hacen por mal, pero muchas personas de tu grupo social así entiendan tus intenciones de pérdida de peso y mejoramiento de tu salud, no tienen que estar necesariamente en sintonía con lo que tú haces, se puede estar juntos, pero no en la dieta, o motivarlo a hacer cosas saludables para todos.

Quizás estabas acostumbrado a comer esas cosas divinas y grasosísimas y azucaradísimas en las noches junto con tu amorcito. O durante todo el día. Y era parte de su rutina, de su complicidad de pareja. Claro que se puede sentir un poco por fuera cuando le digas que no coma pizza, sino que mejor coman una ensalada.

Mas si él o ella no tiene ninguna intención de hacer dieta o perder peso (más de uno ha estado ahí, al lado de una pareja que traga y no engorda). Por supuesto que la solución no es terminar la relación ni obligar al otro a ponerse a dieta también. Tienes que jugar un poco con darte ciertos gustos, y también hacer versiones saludables de platos de esos que sabes que se irán directo a tu cadera.

¿Tu pareja es amante de las pastas? Acompáñalo, cómo no. Pero sírvete sólo la mitad de la porción y puedes llenar tu plato también con vegetales. Y hazle entender que si esto era algo de todos los días, ahora tendrás que hacerlo más de vez en cuando. Por tu bien juega con tu fuerza de voluntad. No lo obligues a comer algo que él no quiere, pero come lo que a ti te corresponde, sin alterar tanto la rutina.

Amar es apoyar al otro, pero también respetar sus decisiones.

¡Feliz San Valentín!