El remordimiento es algo muy común, comiste algo que no es saludable y automáticamente vienen los pensamientos negativos a tu mente; esto no ayuda. No magnifiques algo tan simple como comer algo delicioso. Sí, te lo estoy diciendo yo que soy promotora de la vida saludable. Recuerden que la clave de todo es el balance, sin obsesiones. Si la mayoría de tus comidas son sanas y llevas un estilo de vida fit, equilibrado, y si haces ejercicio, darte un gusto no tiene por qué causarte culpa, al contrario, tienes que aprender a disfrutarlo.

Si sientes que te desviaste mucho del camino saludable, deja de preocuparte y ¡ocúpate!, tan sencillo como eso, entiende que todo comienza con un pensamiento y una decisión, y el control lo tienes tú, 100%.No hay nada que no tenga solución.

Si en una etapa te desataste y engordaste unos kilos, tampoco es el fin del mundo, también tiene arreglo, y siempre puedes retomar el camino saludable. Mortificarte no te ayuda de nada, engordar no es el fin del mundo. No vale la pena preocuparse por algo que tiene solución.

Eres más que un cuerpo, no magnifiques lo que sucede, ni te ahogues en un vaso de agua, hay cosas más trascendentales en la vida.

Y ojo, yo he pasado por eso, y a través del ensayo y error, de entrenar mi mente y madurar en el tiempo es que he sabido controlar mis pensamientos.

 

Comparto más consejos:

-Cuando te vayas a comer algo hazlo de manera consciente, no te distraigas con televisión, con estímulos externos, siéntate a saborear tu comida con todos los sentidos.

-Silencia las voces en tu cabeza que te hacen sentir vergüenza y no te dejan disfrutar de esa comida. Reemplaza los pensamientos negativos con gratitud. Tienes la oportunidad de disfrutar de un placer simple de la vida. Hay quienes darían lo que no tienen para hacerlo.

-Ordena tus prioridades y mantén la comida en su lugar. No te deberías sentir culpable por disfrutar de la comida, pero debes tener cuidado de poner estos placeres en un pedestal. La comida es, en definitiva, un combustible para tu cuerpo, nada más. Trata de no utilizarla para llenar un vacío emocional, cuando quieras comer algo que no es saludable, hazlo porque te provoca y lo vas a disfrutar, sin extremos.