Si quieres disminuir la ansiedad y el apetito, mejorar tu salud y perder grasa, solo tienes que aumentar el consumo de fibra.

La fibra es un carbohidrato complejo que tu cuerpo no asimila, no eleva insulina, siempre se le resta al total de carbohidrato neto y tiene muchos beneficios. Su consumo afecta directamente la secreción de hormonas que regulan nuestro nivel de energía, metabolismo y oxidación de grasa.

El consumo de alimentos ricos en fibra ayuda a bajar el colesterol y los triglicéridos, disminuir los niveles de glucosa en sangre, controlar la insulina y reducir los niveles de grelina, que es la hormona encargada de estimular el apetito. Además, retarda la digestión y afecta la respuesta hormonal al comer, por lo que hace que te sientas más satisfecho.

Incrementar el consumo de alimentos ricos en fibra ayuda a que quemes más grasa como combustible y eleva el efecto térmico al comer, es decir, quemas más calorías en la digestión porque como tu cuerpo no puede asimilar la fibra, hace un gran esfuerzo por digerirla y efectúa un mayor gasto calórico.

Por otra parte, la fibra ayuda a disminuir en un 30% el riesgo de padecer afecciones cardíacas y diabetes. También, ayuda a disminuir los excesos de estrógeno y químicos en el cuerpo, que se relacionan con distintos tipos de cáncer y sobrepeso.

La dosis recomendada es 14 gr. de fibra por cada 1000 calorías que consumimos. Así que si consumes por ejemplo 1700 calorías serían aproximadamente 24 gr. de fibra.

Entiende esto, consumir diariamente una dosis adecuada de fibra puede ayudarte a duplicar tus chances de perder grasa.

¿Cuáles son las mejores fuente de fibra?

-Los vegetales: Estos deben ser tu fuente #1. Consume vegetales de hojas verdes, pimentón, brócoli, coliflor, calabacín, alcachofa, pepino con piel, vainitas/judías verdes, espárragos, etc.

-La linaza molida, las semillas de chía y las frutas: Recuerda consumir las frutas con moderación, ya que, aunque son saludables, contienen azúcar (fructosa), y si te excedes puede llegar a ser contraproducente.

-Los carbohidratos complejos: La avena, la quínoa, el arroz integral y la batata con piel son excelentes opciones.