Muchas veces cuando estamos en un proceso de cambio de hábitos o sobre todo cuando estamos en el gimnasio y no es una actividad de costumbre, solemos perder la motivación en ir a este sitio de entrenamiento físico por lo que la respuesta inmediata ante este colapso es, DEJAR DE IR. Aquí te he resumido una serie de propuestas que puedes tener en consideración para mantener el ánimo y la motivación activa a la hora de entrenar y continuar mejorando tu calidad de vida.

1. METAS REALES: establecer objetivos que sean coherentes con tu realidad es la primera recomendación, con ello evitarás caer en un fracaso rotundo a tus planteamientos y te acercarás al propósito final: VIDA SALUDABLE.

2. ELIGE UN COMPAÑERO DE TU PROPIO AGRADO: no solo basta con inscribirse en el gimnasio sino también de rodearte con personas que tengan los mismos propósitos, no necesariamente debe ser alguien que luzca como una revista porque ciertamente podrás encontrar frustración al ver cambios lentos en ti cuando entras en una fase “comparativa”, es decir, mézclate con personas que busquen lo mismo que tú, preferiblemente una en particular, esto ayuda que a que puedas compartir sus progresos, apoyarse mutuamente y encontrar ese impulso “extra” que requieres cuando estés decayendo.

3. MÚSICA MOVIDA: definitivamente nuestros estados de ánimo pueden estar influenciado por el ritmo musical, es por ello que debes elegir conscientemente la música que escucharás durante tu tiempo de entrenamiento, es recomendable hacer énfasis en este aspecto ya que si por casualidad se “atraviesa” una canción que te conecte con un pasado triste o con una tonalidad de calma y serenidad tu cuerpo responderá a ese estímulo auditivo.

4. VÍSTETE CÓMODAMENTE: aunque estén de moda los leggins, conjuntos muy pegados al cuerpo o algo que pueda marcar una zona que no es de tu agrado, deja de aventarte a terrenos en los que no te sientes deL todo cómod@, no temas en repetir ropa (comprendo que hay círculos sociales muy exigente, lamentablemente pero es la realidad), es importante que esté lo más a gusto posible para que toda tu concentración esté dirigida más al entrenamiento y menos a cómo te ves.

5. DESCONÉCTATE: si el entrenamiento se basa en dedicarte un 4% del día a tu cuerpo, en materia física, pues concentra todos tus sentidos a ellos, apaga el celular (modo avión), siléncialo, dale un respiro a las redes sociales y deja los “selfies” para cuando hayas terminado. Sin darnos cuenta podemos invertir un promedio de 20 min. en total mirando el teléfono en un entrenamiento que supone es de 45 min.

6. NO TE PESES NI TE MIDAS: pesarte constantemente elevará tus niveles de ansiedad a un máximo, llegando rápidamente a la frustración absoluta, es por ello que debes divorciarte completamente de la balanza. Estamos en la era de los selfies, ¿no? Entonces elige un día del mes y toma una foto y así sucesivamente durante cada vez. No podrás creer los cambios progresivos que irás teniendo a lo largo de tu excelente proceso.

7. EVITA SOBREENTRENAR: esto quiere decir que si no estás acostumbrado a entrenar en exceso, toma con calma el proceso para que no termine asociando el gimnasio con el “infierno”.

Recuerda que somos seres humanos cambiantes, todos sufrimos de altibajos emocionales y caer una vez ante lo que al principio estabas emocionada y entusiasmada no está mal (a menos que te acostumbres). Mejorar tu calidad de vida es un total GANAR-GANAR que no solamente tú le veras los beneficios sino todos los que te rodean. ¡Ánimo!

 

*Imagen destacada cortesía de: ejerciciosencasa.es