Ok, por fin te decidiste, quieres cambiar tus hábitos, estar en forma y más saludable, ¿pero cómo rayos comenzar? Con tanta información estás vuelto un ocho, ¿cierto? Calma, respira, lo primero que tienes que entender es que esto es un proceso, no una carrera, y que cada quien tiene un proceso y progreso individual. Lo segundo es entender que no puedes improvisar y debes planificar, la organización es clave, escribe tus metas y ponte fechas. Ahora, lee a continuación estos tips.

1. Lo primero que tienes que hacer es una limpieza de despensa y de nevera, sobre-estimamos nuestra fuerza voluntad, lo cierto es que si tenemos la tentación ahí en cualquier momento de debilidad caemos, ¿un típico momento de debilidad? Mucho estrés de trabajo, problemas de pareja, síndrome premenstrual, ABURRIMIENTO, la típica ansiedad que queda cuando uno cambia los hábitos, sobre todo si buscas perder grasa, ya que al existir un déficit calórico siempre vas a sentir algo de apetito y es normal.

2. Haz una lista y escribe todas las banderas rojas que crees que son un freno de mano en tu progreso: ¿qué crees que haces mal? ¿Qué crees que deberías mejorar? Aunque no lo creas, esta lluvia de ideas te ayuda a aclarar un poco el panorama y a poder ver un punto de partida.

3. Lo próximo es ir al supermercado y llenar esa despensa y nevera de cosas naturales, muchas frutas y vegetales, proteínas animales magras, carbohidratos naturales altos en fibra como avena, arroz integral, batata, nada de galletas, barritas o cosas muy procesadas. Que 90 % de tu alimentación sea natural.

4. Poco a poco: pequeños cambios traen grandes resultados, si tratas de cambiar muchas cosas al mismo tiempo te puedes abrumar. Elige una o dos cosas que vas a cambiar semanalmente, por ejemplo, arranca la primera semana eliminando las harinas refinadas y el azúcar, la segunda semana mantienes esos dos y añades el incrementar tus vegetales incorporando dos porciones más al día, la semana de arriba empiezas a eliminar los jugos y bebidas calóricas y sólo tomas agua. La semana de más arriba dejaste de hacer tres comidas grandes y comienzas a hacer cinco comidas más pequeñas cada tres horas, asegurándote de que cada una contenga proteína. Ese dicho que dice: “a paso lento pero seguro”, es demasiado cierto. Poco a poco es mejor que todo de una vez, porque así te aseguras que lo vuelvas un hábito y sea definitivo y permanente.

5. Incorpora el ejercicio porque será tu aliado para apegarte a la buena alimentación, arranca con 30 minutos de cardiovascular + circuitos con pesas, luego vas aumentando el tiempo del cardiovascular (máx 45 min.) y su intensidad, dejas de hacer circuito a las 2-3 semanas y comienzas a entrenar dos músculos por día, entrenamientos más complejos e intensos. Verás que poco a poco los cambios llegan, algo radical se comienza a notar luego de 12 semanas constantes de buena alimentación y entrenamiento.