Estamos en el momento perfecto para leer y aprender, así que hoy vamos a ver los carbohidratos simples vs carbohidratos complejos.

Primero, los carbohidratos son el principal macronutriente que da energía a nuestro organismo; son el combustible que le permite a nuestro cuerpo cumplir con todas sus funciones diarias, y ayudan a mantener el correcto funcionamiento del sistema nervioso central, de los riñones, del cerebro y  de los músculos, incluyendo al corazón.

Ahora, existen dos tipos de carbohidratos: los simples y los complejos. Veamos la diferencia entre unos y otros.

Simples

Son aquellos de rápida digestión y de carga glucémica elevada, por lo que estimulan en gran medida la producción de insulina. Entre este tipo de carbohidrato se encuentran la fructosa y la glucosa, componentes encargados de endulzar muchos productos que conseguimos en el mercado. Aunque estos azúcares sencillos tienen sabor agradable se debe cuidar su consumo, ya que, al ser de rápida absorción, generan mayores respuestas de la hormona insulina, la cual estimula el apetito y favorece los depósitos de grasa. Este tipo de carbohidrato está presente en el azúcar refinado, la miel, el jarabe de arce, las mermeladas, las jaleas y las golosinas. La leche, las frutas y las legumbres también contienen hidratos de carbono simples pero distribuidos en mayor cantidad de agua.

Sin embargo, aunque las frutas son consideradas carbohidratos simples, son de buena calidad, son naturales, aportan fibra, vitaminas, antioxidantes y minerales. Debes incluirlas a diario en tu dieta, pero cuidando siempre las porciones.

Complejos

Son aquellos que brindan energía sostenida porque se digieren lentamente. El organismo utiliza poco a poco la energía proveniente de este tipo de carbohidratos, y es por eso que son de lenta absorción. Están presentes en granos como el trigo, la avena, el centeno, la cebada, la harina de maíz, el arroz integral, la quínoa y las legumbres, así como también en los alimentos derivados: pan, cereales, arroz, pastas, tortillas, etc.

Debemos preferir estos carbohidratos antes que los simples pues no estimulan en alta medida la producción de insulina y aportan mayores nutrientes y vitaminas. Trata de consumirlos por la mañana o cerca de tus horas de entrenamiento, para que puedas quemarlos como energía o absorberlos a nivel muscular como reservas de glucógeno, en lugar de sintetizarlos a manera de grasa.

Es sumamente importante entender a los carbohidratos simples vs carbohidratos complejos, y que a la hora de elegirlos te inclines por aquellas fuentes que son de buena calidad, de manera que le aportes a tu cuerpo energía sostenida y todos los nutrientes que necesita para estar sano y en forma.