Muchas veces hablamos sobre la influencia de nuestros pensamientos en nuestras rutinas de ejercicio y planes alimenticios y como estos pueden ayudarnos o echarnos pa´ tras lo que con tanto esfuerzo hemos logrado.

Lo triste del asunto es que la mayor parte del tiempo tomamos la segunda opción, dejamos que nuestros pensamientos negativos ganen y nos damos por vencidos.

En Fitnessmagazine leí sobre estrategias para no darte por vencido con tu plan de ejercicio, y me pareció bueno darte una versión de ellas que quizás te puedan servir cuando quieres tirar todo por la ventana y dedicarte a las papas fritas y el sofá.

-Pensamiento maluco “La balanza no se mueve, ¿para qué esforzarme?”

Si al principio de tu plan estabas rebajando como participante de The Biggest Loser es normal que en un momento esa rapidez desaparezca, y con ella, tus ganas a seguir echándole pichón. Esto tiene miles de razones pero las más comunes son: Tu cuerpo ya está acostumbrado a ese ejercicio y tu metabolismo está trabajando con la carga calórica que le estas dando ahora.

Arreglo: Cambia de ejercicio. Si lo tuyo era trotar, nada. Si lo tuyo era nadar, trota. Si hacías un megacombo de Zumbabailoterapia, has spinnig. Pon unas repeticiones más, descansa menos entre sets o cambia completamente tu entrenamiento. Estos empujones te pueden ayudar a salir de la meseta de la pérdida de peso.

-Pensamiento maluco “No puedo hacer una repetición más”

Te sientes tan cansado que lo que quieres es tirar esas pesas en el suelo y quedarte tirado en él un ratito, hasta que agarres fuerza.

Arreglo: ¡Bájale al peso! Si andas en este nivel de “no puedo” es que lo más seguro has calculado mal tus cargas. Bájale un poquito y termina una serie completa pensando lo fuerte que te has vuelto. Es mejor una serie con buen peso y hacerla completa a hacerla torcida porque el ego te lleve. Ojo, esto no es excusa para empezar a trabajar con pesas de colores de media libra.

Pensamiento maluco “¿Correr un Km. más? Ni bañada en sangre”

Estas más cansado que muchachito después de piñata, pero sin la emoción de los dulces, todo lo que tienes en la cabeza son las cosas que tienes que hacer cuando llegues a tu casa, o al trabajo, todo pesa más. Esto aplica a todo, a los ejercicios en la caminadora, en la elíptica, hasta cuando levantamos pesas. Pensamos en el número final grandote de tiempo que tenemos que hacer y ya estamos cansados

Arreglo: Divide y vencerás. No pienses en el Km. completo, o en las repeticiones. Proponte llegar hasta los próximos 5 minutos o los próximos 100 m. Y vuelve a empezar, agrégale un set más de burpees, unos 100 metros más. Concéntrate en el momento y avanzarás.

Pensamiento maluco “Me duelen demasiado las rodillas, no puedo hacer cardio”

Caminas y te suena desde el tobillo hasta la quijada, las rodillas te molestan al igual que la parte baja de la espalda. Ves a la gente haciendo la clase de patada voladora con cardio en el gimnasio y piensas en Dencorub.

Arreglo: ¡Busca una actividad bajo impacto! Que no estés en forma o te duelan las articulaciones no es el motivo para echarte como mi gato Fanto. Hay clases, videos, y deportes (Como la natación y hasta la bicicleta estática) que son totalmente recomendados para las personas que tienen problemas de articulaciones. ¡Es sólo cuestión de proponérselo!