Si quieres hacer del fitness tu estilo de vida, debes comenzar por cambiar y formar nuevos hábitos que, con disciplina y constancia, te ayuden a alcanzar esa meta. Estos son algunos de los hábitos que te recomiendo para que puedas ver cambios radicales en tu vida.

1. Entrena pesado

Aunque el cardio es buenísimo para perder grasa, solo quemas calorías mientras lo realizas, en cambio el entrenamiento de fuerza pesado e intenso produce exceso de consumo de oxígeno post ejercicio (EPOC). Tu cuerpo necesita reponer el oxígeno luego del entrenamiento, necesita volver a su estado normal, esto hace que tu metabolismo esté mucho más acelerado y quemes más calorías y grasa luego de finalizar; además, tu cuerpo necesita energía (quemar Kcal) para reparar los músculos después de haberlos desafiado. Si entrenas intenso, puedes elevar el metabolismo por hasta 38 horas después del entrenamiento; la meta es llegar a fallo muscular sin comprometer la buena postura.

Si eres mujer, no le temas al entrenamiento pesado, pues las mujeres no tenemos suficiente testosterona para ponernos “grandes”, esto lo hace un exceso de calorías en la dieta junto con la ausencia de ejercicios cardiovascular.

2. Evita el azúcar, harinas y carbohidratos refinados

Limitar el azúcar y otros carbohidratos simples/refinados/procesados, obliga a tu cuerpo a utilizar la grasa almacenada en lugar de glucosa para obtener energía. Cada vez que consumes azúcar, el cuerpo no quema grasa, pues prefiere usar la glucosa como gasolina, ya que le cuesta más trabajo quemar esa grasa. Por lo tanto, debes evitar los alimentos que se convierten rápidamente en azúcar (glucosa).

El azúcar es un tipo de carbohidrato simple que tu cuerpo convierte rapidísimo en glucosa. No solo es el azúcar blanca, las harinas blancas refinadas se comportan igual: pan, pasta, yuca, galletas miel, refrescos, carbos procesados, etc., se convierten muy rápido en glucosa y elevan muchísimo la insulina, lo que equivale a no quemar grasas y a pasar el día con hambre y ansiedad.

En ese caso, es preferible que escojas carbohidratos ricos en fibra, llenos de nutrientes y libres de azúcar: verduras, avena, batata, arroz integral, frutas, legumbres etc., y consúmelos cuando sepas que los vas a quemar, en la mañana o justo después de hacer pesas.

3. Toma suficiente agua

Cada célula en tu cuerpo necesita agua. Cada vez que tu cuerpo está deshidratado tu metabolismo se torna más lento y tu rendimiento disminuye notablemente, un cuerpo deshidratado no quema grasa con eficiencia. Además muchas veces confunden la sed con hambre, estar hidratado mantiene el apetito a raya. La sed es un síntoma de deshidratación, significa que ya perdiste 1% de tu peso en agua. Toma de 2 a 4 litros durante el día.

4. Lleva un diario de alimentos

Varios estudios señalan que quienes llevan un diario de alimentos pierden el doble de peso. Aunque no lo creas, anotar lo que comes te ayuda a controlarte, puedes llevar un mejor registro y te das cuenta de cómo es tu conducta alimentaria, te vuelves más responsable y disciplinado, anota también cómo te sientes y a qué horas tienes más ansiedad y apetito.

Es importante que entiendan que la motivación tiene su período de vencimiento, hay un momento en el que nos tenemos que apretar los pantalones y hacer lo que debemos aun cuando no tengamos muchas ganas de hacerlo, la disciplina es el puente que te lleva a tus metas.

¡Menos quejas y excusas, y más acción!